Ojalá cada quien comprenda eso

Es comprensible que algunos infantes den “pataditas”, lloren y hasta se nieguen a caminar cuando quieren algo. Escenas de ese tipo son muy frecuentes en tiendas y otros sitios. A veces, los adolescentes y hasta jóvenes también actúan de esa forma, sin percatarse del daño ocasionado a sus padres, quienes sufren tanto como ellos las imposibilidades.

En ocasiones, por inmadurez, comparaciones propias con amigos y otras razones, se molestan, gesticulan y ofenden antes de salir a gran velocidad de sus casas; horas después, regresan, se bañan, comen, se encierran en el cuarto o se marchan otra vez.

¿Caprichos de hijos?
Venceremos
20-04-18

 

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