Hoy en la Historia
- En 1796 fueron enterrados en La Habana el Capitán General de la Isla de Cuba Don Pedro Alvarez de Villarín y el almirante francés y fundador de la ciudad de Mobile Pierre Le Moyne D’Iberville.
- En 1816 Argentina declaró su independencia de la Corona Española.
- En 1819 nació Elias Howe, inventor de la máquina de coser.
- En 1932 se estrenó El Poema del Manglar del músico cubano Ernesto Lecuona.
- En 1938 se firmó el tratado de paz que concluye la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay.
En Guantánamo
- En 1941 se inauguró en la ciudad de Guantánamo la Biblioteca municipal José Antonio Saco, en Donato Mármol entre Pedro A. Pérez y Calixto García.
- En 2017 Ángel Founier obtuvo la medalla de plata en la Tercera Parada de la Copa del Mundo de Lucena, modalidad single de deporte de remo con tiempo de 6:52, 940.
Por Elio Antonio
Cuba Frente al Buen Vecino (Comentarios, parte 1)
“Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas. Dejaban que los indios se alcoholizaran y luego conquistaban enormes territorios e inmensas riquezas a cambio de «agua de fuego». Pág. 17.
“Los primeros que picaron en el anzuelo de la notoriedad fueron los disidentes soviéticos, seguidos de los hombres de la cultura y los deportistas. Los burócratas del partido y el Estado no tardaron en envidiar su «fama mundial» y se arrojaron sobre el «agua de fuego» de la fama apartando a codazos a los disidentes, críticos con el régimen, escritores, músicos y muchos otros cuyos nombres, hasta entonces, salían en los medios de comunicación occidentales. Los burócratas aventajaron a los que les habían precedido, arrancándoles la bandera del antisovietismo y el anticomunismo. Pág. 18
¿Cuál vanidad podría alojarse en los cubanos?
La vanidad que se aloja en individuos mediocres, que ostentan sin merecerlo, un título y un cargo circunstancial que, con el tiempo, inevitablemente se creen capaces de incursionar en asuntos de su inventado ámbito de actuación y entonces, allá va eso.
Tienen falta de visión, por tanto, falta de pensamiento estratégico. Solo obran por las indicaciones de los superiores, tratando de cumplirlas con el menor esfuerzo posible, propiciando así “el globo”, el “inflar las cosas” mediante informes, discursos y luego sus currículos de vida que los harán notorios.
Eso tentados de notoriedad, son los actuales y futuros corruptores y corruptibles, nacidos de incorrecta(s) políticas de cuadros; pero antes, de una dudosa educación y formación profesional. Algo contrario a un fundamento expresado por el Che: “El cuadro, columna vertebral de la Revolución”.
En apenas los últimos 15 años, hemos visto como muchos talentosos atletas en sus primeras palabras de agradecimiento son dedicadas a Dios, luego de haber alcanzado un meritorio resultado competitivo. Consideran decir eso para estar en sintonía con el resto de sus semejantes en el orbe; en fin de cuentas, los siguientes agradecimientos serán para la Revolución, la familia y su pueblo. ¡Qué vanagloria!
A estas alturas, tener muchos Alejandros Herrera —ver Alejandro el grande, en la pág. 223— debería ser lo que distinguiera nuestra sociedad, esos que no necesitan beber “agua de fuego”, pues en el fuego revolucionario se formaron y a él, se deberán por siempre: “Esos son los imprescindibles.
Los fragmentos citados fueron extraídos del libro de Iroel Sánchez: Cuba frente al buen vecino…
Saludos #DesdeGuantánamo 😉






