
Todos debemos entender, que para alcanzar un resultado deseado, debemos esforsarnos mucho y eso, nos tomará, casi siempre, un buen tiempo:
“El día que partí no paraba de llorar y luego cada vez que llamaba para acá ahí mismo venían las lágrimas. Una de mis hermanas, […] al inicio me tenía que ir a ver casi a diario. Ya con el tiempo me acostumbré y ahora sumo ocho años entrenando en La Habana.
Nairelis Fuentes Montoya, tan natural como sus sueños / Venceremos





